Nos piden que no generalicemos; que "sólo eran cuatro violentos" los que rompieron el orden y la protesta pacífica frente al Parlamento de Catalunya. Nos aclaran su situación de precariedad, desempleo o salarios bajos, de nulo o escaso futuro, y lo mal que pinta el futuro; y estoy de acuerdo. Exigen a los periodistas que hagamos bien nuestro trabajo, que digamos la verdad (su verdad, claro), que no generalicemos (se reitera) y que no manipulemos.
Yo os digo, indignados, que no generalicéis. Que critiquéis sólo a los tres medios que manipulan de forma descarada el movimiento y que al resto de MILES de pequeños, medianos y grandes medios que también trabajamos en este país, nos respetéis y aunque no la apreciéis, facilitéis nuestra labor. Os aclaro que yo también he vivido en la precariedad, que apenas llego a ser mileurista y que son muchas las semanas en las que trabajo más de cinco días y sobrepaso las 10 horas de curro. Exijo que analicéis y evaluéis bien vuestro movimiento, que reconozcáis cuando por culpa de cuatro cafres una protesta se puede ir al garete, que paséis página y hagáis énfasis en lo que merece la pena, como son los dos últimos desahucios evitados.
Y os pido que no generalicéis y os informéis. No para que consumáis medios, si es que no queréis. Tan sólo para evitar que luego nos critiquéis e insultéis de forma gratuita. Ver un vídeo tergiversado en Youtube no os da derecho a criticar nuestra labor. ¿Cuántos de vosotros habéis leído en profundidad los reportajes que os ha dedicado Público, El Mundo o El Páis? ¿Habéis visto el de Informe Semanal? Incluso mejor que aquel reportaje francés que corría como la pólvora por las redes mientras se afirmaba que es que aquí no se informaba, sino que se manipulaba. Seguro que muchos de vosotros sí lo habéis visto, otros tantos no. Bonito el no generalizar...
Nos vemos el 19 de junio en la calle.
Mostrando entradas con la etiqueta 15m. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 15m. Mostrar todas las entradas
16/6/11
19/5/11
¿Y tras el 15 de mayo, qué?
Le pregunté a Cristobal Cervantes, organizador de Democracia Real Ya en Almería. "Buena pregunta", dijo, pero ni tan siquiera él supo darme una respuesta concreta y concisa. Un ejemplo de que no, no hay una mano negra detrás de todos los movimientos que se suceden tras el 15 de mayo. Al menos tras los 'convocantes' provinciales, que desconocían consigna alguna o pasos a dar tras el ya histórico domingo.
Pero los jóvenes, parados, explotados... Sabían que no había una mano negra detrás (independientemente de que alguien pueda sacar provecho de lo sucedido) porque esto tenía que pasar. Tenía que ocurrir y punto.
Y todos los jóvenes lo sabíamos. Cuántas veces lo repetimos: "Grecia, Inglaterra, Italia... pero aquí nada, seguimos todos de botellón". Lo sabíamos, lo intuíamos. Y teníamos ganas. Porque lo que también vimos -aunque sin saberlo durante un tiempo- es que el sistema político en el que vivimos es insostenible. O al menos nosotros no lo queremos sostener. Hace quince años ya lo veíamos (sin saberlo): "Mira el alcalde, vaya cochazo nuevo tiene ahora". "No veas los diputados, que cobran un pastón cuando se jubilan y trabajan cuatro años". "Nada, a mí ni me miraron en las pruebas de trabajo, porque antes había una amiga del hermano del concejal; pero mientras mi padre tenga la inmobiliaria...".
Teníamos (más) trabajo, se cobraba más que ahora, y parecía que vivíamos mucho mejor que antes. El sueño se rompió junto con el sector de la construcción, y unos siguieron viviendo mejor que 'antes', y otros empezamos a sentir que nos íbamos a quedar para siempre en ese 'antes', porque no había un 'después'. Ahora puede haberlo. Al igual que Cristobal, no sé cómo ni cuándo comenzará a crearse. Pero ahora sí, el futuro ya es hoy.
Pero los jóvenes, parados, explotados... Sabían que no había una mano negra detrás (independientemente de que alguien pueda sacar provecho de lo sucedido) porque esto tenía que pasar. Tenía que ocurrir y punto.
Y todos los jóvenes lo sabíamos. Cuántas veces lo repetimos: "Grecia, Inglaterra, Italia... pero aquí nada, seguimos todos de botellón". Lo sabíamos, lo intuíamos. Y teníamos ganas. Porque lo que también vimos -aunque sin saberlo durante un tiempo- es que el sistema político en el que vivimos es insostenible. O al menos nosotros no lo queremos sostener. Hace quince años ya lo veíamos (sin saberlo): "Mira el alcalde, vaya cochazo nuevo tiene ahora". "No veas los diputados, que cobran un pastón cuando se jubilan y trabajan cuatro años". "Nada, a mí ni me miraron en las pruebas de trabajo, porque antes había una amiga del hermano del concejal; pero mientras mi padre tenga la inmobiliaria...".
Teníamos (más) trabajo, se cobraba más que ahora, y parecía que vivíamos mucho mejor que antes. El sueño se rompió junto con el sector de la construcción, y unos siguieron viviendo mejor que 'antes', y otros empezamos a sentir que nos íbamos a quedar para siempre en ese 'antes', porque no había un 'después'. Ahora puede haberlo. Al igual que Cristobal, no sé cómo ni cuándo comenzará a crearse. Pero ahora sí, el futuro ya es hoy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)