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24/6/08

La clase política se aleja de los ciudadanos

Que estamos en tiempos de crisis está claro. Pero no hablo de la crisis económica, que también, sino de crisis en cuanto a la relación y la confianza entre los ciudadanos, los políticos y lo que es más importante, diferentes e importantes instituciones.

En el día de ayer ocurrió un hecho significativo. Cuando Zapatero anunciaba la reducción de la oferta de empleo público habló de una reducción del 30%, cuando en realidad, como posteriormente corrigió el Gobierno, era del 70%. Leyó los datos al revés. Pero lo importante no es eso, sino que simplemente los leyó, que fue incapaz de aprenderse ese importante dato para cualquier ciudadano de este país.

Hace bien poco, Irlanda dijo "no" a la nueva Europa, a la hora de aprobar el Tratado de Lisboa por medio de sufragio universal. Normal. Las instituciones europeas cada vez están más lejos del ciudadano. Proyectos como la ampliación de la jornada laboral o la bochornosa política de inmigración alejan a Europa de lo que siempre ha sido. La alejan de los avances sociales en favor de la economía, con el único objetivo de hacer una Europa más competitiva de cara al mercado internacional. Pero el viejo continente pocas veces se ha vendido, siempre ha luchado por lo que cree. Irlanda se ha convertido en el primer ejemplo.

11/6/08

Europa se derechiza

No sé si será por el miedo ante la actual crisis mundial que se está viviendo, pero es la sensación que me da: Europa se derechiza. La culpa la tienen ciertas medidas que se están empleando en algunos países y los últimos acuerdos sociales que se han aprobado. Más allá de las políticas de inmigración de Berlusconi (resulta paradójico que alguien que ha tenido decenas de juicios y que tendría que haberse sentado en el banquillo de los acusados el doble de veces de las que lo ha hecho declare delincuente a quien se le antoje), la guinda la pone el último acuerdo europeo.

El tope de 65 horas laborales que pueden alcanzar los empleados pactando con los empresarios por sí mismos sienta un precedente que da un poco de miedo, es como dar un paso atrás. Quién sabe si dentro de unos años los obreros volverán a vivir en barrios industriales y el propio Karl Marx estará más de moda que nunca. De lo que no cabe duda es de que la gente poderosa cree que es buena solución esa de que el empresario pacte a solas con sus empleados el tiempo laboral. Para ellos desde luego tiene que ser una situación de lo más agradable. Es como dejar encerrados en una habitación al gato y al ratón. No lo veo claro.