Los obispos andaluces han publicado un
manifiesto de '
Orientaciones pastorales de los Obispos de Andalucía sobre las próximas elecciones'. Como si de un partido político se tratara, los obispos andaluces abordan en el manifiesto cuestiones como estas:
- Es especialmente preocupante, que se haya introducido “en el sistema educativo español una nueva asignatura obligatoria, conocida como 'Educación para la ciudadanía', cuyo objetivo es la formación de la conciencia moral de los alumnos.
No, mucho mejor si es la Iglesia quien da forma a la moral de nuestros hijos, claro, con el miedo al infierno como raíz de nuestros actos. Pero no os perdáis la siguiente, porque creo que es 'la mejor' sin duda.
- La coyuntura económica, tal como aparece en este momento, es también motivo de preocupación. Las dificultades por las que pasa el ramo de la construcción, que ha constituido hasta ahora el medio de vida de muchísimas familias, en Andalucía y en el resto de España, y otros aspectos del momento económico, hacen temer seriamente un gran incremento del paro, y especialmente en la población inmigrante. Esta situación, en una coyuntura difícil, puede dar lugar a un aumento notable de la delincuencia y de la inseguridad social.
Yo personalmente aún no he salido de mi asombro. ¿En qué momento de mi vida los obispos pasaron de dar sermones en la iglesia a ser expertos estudiosos del panorama económico nacional e internacional? Mira que ya ha sido mala suerte el no encontrármelos por la facultad de económicas...
será cuestión de horarios. ¿Dónde está el medio ambiente y la preocupación por nuestro planeta de los obispos en su manifiesto? En ningún sitio.
De la delincuencia y la inmigración mejor ni hablamos. Tan sólo hay que pensar que si Jesús hubiese nacido hoy, quizás hubiera tenido que desplazarse hasta nuestro país para buscar una vida mejor y, no nos olvidemos, su aspecto era
como el de cualquier inmigrante del Asia occidental, nada de esa figura blanca angelical que nos han pintado a lo largo de la historia.
Estad atentos al salir a la calle y haced caso a nuestros obispos, no vaya a ser que algún Jesucristo moderno nos deje compuestos y sin móvil.