21/6/09

Publicidad entremetida

Son muchos los que afirman que es toda una lástima que la gran parte de empresarios y dirigentes (sobre todo se habla de casos en nuestro país) no sepan ni tan siquiera qué es Twitter o Facebook. Que no puedan interactuar con sus audiencias o clientes por situarse al otro lado de la brecha digital.

Personalmente, no sé hasta qué punto sería conveniente o beneficioso el uso de la web 2.0 y las redes sociales por parte de un sector de la población que normalmente, en estos casos, se lanza al vacío sin paracaídas. En el salto hacia el otro lado de la brecha se quedan en tierra de nadie sin llegar a su destino. Se necesita una educación y una formación difícil de adquirir por uno mismo si se parte de cero y muy difícil de encontrar en alguien que pueda mostrarla y enseñarla debidamente en según qué zonas (geográficamente hablando) y situaciones.

El motivo de este post es el uso que muchas pequeñas y medianas empresas están haciendo de diferentes redes sociales y herramientas como Twitter. En ocasiones, llegan a cansar al usuario, aunque ciertamente se ha establecido un patrón de comportamiento en el que los usuarios eliminan o ignoran de forma automática la información publicitaria que reciben mediante estos medios. Personalmente estoy cansado de eventos en Tuenti, Facebook, de followers de dudoso origen en Twitter y de amigos que te agregan con un curioso nombre y apellido de bar o de tienda de ropa.

Claro que se puede ignorar el evento, rechazar la solicitud de amistad y bloquear al follower, pero nadie debería desperdiciar su tiempo alejando a aquellos que se quieren entrometer de un modo tan agresivo y violento en su entorno digital. Lógicamente, la culpa es de los medios o las herramientas que se usan, sino del uso que hace la empresa o tienda de éstos. ¿Cómo hacer para educar o formar a estas personas? Creo que es mucho más eficiente la publicidad pasiva, entendida como la libertad de crear una página en Facebook (no confundir con un usuario) con el nombre de nuestra empresa y a partir de ahí, que se nos haga 'fan' quien esté interesado; que nos visite quien quiera interesarse por nuestras ofertas y que nos siga en Twitter quién esté interesado en lo que contamos. Pero nunca en el sentido opuesto.

¿Qué opináis? ¿Os han molestado hasta la saciedad invadiendo incluso a veces vuestra intimidad?

He vuelto por verano. Saludos de nuevo.